Desde el comienzo de la vida, el ser humano se encuentra en constante desarrollo y descubrimiento del medio, en un inicio, los niños son seres vulnerables teniendo que depender de una figura que se encargue de sus necesidades y proteja de las adversidades que supone el crecer; en este caso los padres son la principal figura referente y los encargados de velar por el bienestar de sus hijos mientras estos se desarrollan, y es aquí donde la confluencia entre el recién nacido y su madre será la clave de su supervivencia.
A medida que transcurre el tiempo, el infante comenzará a travesar las distintas etapas de crecimiento que permitirán que se adapte al medio y aprendan a vivir de manera libre, teniendo así un desarrollo físico, cognitivo, social, psicológico y emocional. Por tal motivo el niño comenzará a interactuar e irá aprendiendo nuevas destrezas, fortaleciendo sus puntos débiles y descubriendo sus potencialidades, el acompañamiento de una figura de protección es necesario para que éste no se sienta solo y pueda continuar con los retos de la vida.
Cuando esto sucede, corresponde al padre o la madre predisponer de su tiempo y sabiduría para guiarlo y propiciarle un ambiente de calidad y estabilidad en el que se pueda desenvolver, siendo así un estado de confluencia saludable para ambos; no obstante, cuando el cuidador sobrepasa los cuidados que mantiene, puede afectar su desenvolvimiento y desarrollo.
Antes de continuar es necesario dar algunas definiciones, entendemos por protección la acción de proteger o impedir que una persona o una cosa reciba daño o que llegue hasta ella algo que lo produzca, en el estudio de protección infantil se habla de conferir afecto enriquecedor y propiciar conductas con las que facilitar el desarrollo de los niños, además de salvaguardar su seguridad física y también emocional. Proteger es velar que estos puedan desarrollarse en un ambiente sano y adecuado para su salud, es enseñar a manejar las dificultades que aparecen en las distintas edades y además permitir la frustración cuando se comentan errores de los que puedan aprender, la sobreprotección, en cambio, tiene un claro efecto limitante.
Sin embargo, el termino de sobreprotección es uno de los criterios equivocados más comunes en la crianza y educación de los hijos, sobreprotección a los hijos según Mendoza (2010) “es evitar que vayan asumiendo los deberes, libertades y/o responsabilidades propias de su fase de desarrollo, con la intención de que tengan una vida más fácil, cómoda, feliz, y exenta de riesgo”. Siendo así sobreproteger a un hijo es ir más allá de cubrir y satisfacer sus necesidades y cuidados básicos, es pensar por el hijo, tomar decisiones por él, solucionar todos los problemas que se le presenten, siendo esto básicamente vivir por el niño, cuando el hijo es, en esencia, una persona que debe desarrollar sus propias capacidades personales si desea funcionar correctamente en el mundo. Sobreproteger es un estado de confluencia que sobrepasa los límites del cuidado y recae en la fijación del contacto.
Características de padres sobreprotectores
Las principales características de los padres sobreprotectores se presentan cuando existe una confusión en la forma de demostrar el afecto, dónde se pretende de una manera errónea manifestar amor al primogénito impidiendo que este pueda afrontar sus obstáculos o realizar sus actividades por sí solo; Es decir, se manifiesta el apego al proporcionar a los hijos sus tareas, impidiendo así que se esfuercen por conseguir algo que necesitan. Asimismo ocurre cuando se les impide cualquier situación desagradable, les resuelve los problemas o al preocuparse demasiado, les hace sentir importantes y sienten que tienen el control de todo el contexto. Según López (2013), las actitudes de los padres sobreprotectores son las siguientes:
- Duerme con su hijo sin importar su edad.
- Viste y alimenta a su hijo o hija.
- Complace en lo que pide para evitar que el niño o niña llore.
- El niño o niña no tiene tareas propias en el hogar.
- Guía y aprueba todas las actividades que su hijo o hija realiza sin establecer límites.
- Tienden a limitar la exploración del mundo por parte de su hijo.
- Usan el mismo lenguaje del niño para comunicarse con él.
- No suelen soportar que los hijos se enfaden, lloren o pataleen.
- Disculpan todos los errores del niño poniendo las culpas en terceras personas.
- Evitan a sus hijos situaciones conflictivas o difíciles.
Cuando ocurren estos comportamientos por parte de los padres, produce que el niño o la niña no aprendan a desenvolverse con normalidad en las circunstancias habituales y cotidianas, las cuales tendrá que afrontar necesariamente en un futuro cercano. Las actitudes sobreprotectoras de los padres consisten en generar conductas más infantiles de las que le corresponde al infante por su edad, o no dejar que este haga determinadas tareas por la creencia de que no se encuentra preparado, además de no permitir que cometan errores para que estos no experimenten el fracaso. Existen también las situaciones en las que los padres pretenden que sus hijos no sufran por ningún motivo y esperan hacerle la vida más fácil, anticipándose a cualquier necesidad o demanda que tenga el niño.
Todas estas situaciones y patrones de crianza confluente y sin límites entre el organismo y ambiente generan consecuencias en el desarrollo emociona y psicológico del infante, la psicóloga García (2016) expresa que “los niños sobreprotegidos serán personas más inseguras y con mayor miedo, además puede darse la aparición de trastornos emocionales, como por ejemplo ansiedad”. Seguidamente, aquellos menores que son criados bajo patrones de sobreprotección suelen ser individuos menos estables, con deficiencia en la toma de decisiones, baja autoestima, con un estilo relacional dependiente de los demás y carente de autonomía. Es por ello que desde el punto de vista psicológico al igual que educativo se considera que la sobreprotección es un modelo de enseñanza poco eficiente.
Características de los niños sobreprotegidos
Los padres sobreprotectores niegan a sus hijos la oportunidad de explorar el mundo por si solos. De tal manera que están todo el tiempo cuidándolos o corrigiendo su comportamiento para así evitarles un tropiezo, esta excesiva preocupación tiene consecuencias sobre la personalidad del infante, destacando tales características:
- Niños nerviosos, tímidos e inseguros, Tienen problemas para relacionarse en la escuela o en grupos sociales en general.
- Muestran una dependencia extrema hacia sus padres, es más común hacia la mamá.
- Sienten temor frente a lo desconocido y desconfianza ante cualquier actividad que deban emprender.
- Poca tolerancia a la frustración. Quieren ganar a toda costa y cuando eso no sucede se enojan y explotan.
- Les cuesta tomar la iniciativa, permanecen quietos ante las dificultades y no asumen sus responsabilidades.
- Buscan la ayuda o protección de terceros. Además de sus padres, compañeros de clase, familiares, hermanos mayores.
- Esperarán a que sea el adulto quien siempre les resuelva las situaciones y no desarrollarán sus propias estrategias.
- No aprenderán los recursos necesarios para desenvolverse con éxito en la vida.
- No son capaces de resolver problemas o acontecimientos por si solos.
- Son inseguros de lo que hacen y en su relación con los demás.
- Buscan en exceso la protección de quienes les rodean.
Ahora bien, entendiendo lo expuesto anteriormente se reconoce como un problema que puede afectar a gran cantidad de infantes que, bajo el temor de sus padres o una educación sobreprotectora, pueden estar creciendo con deficiencias en distintas áreas de su vida, generando así un impacto negativo en su desenvolvimiento y autoconcepto. La educación y crianza de los niños es un factor que se encuentra en constante evolución, a medida que pasan los años las estrategias y modelos de enseñanza tienden a cambiar y con ello la percepción de los padres al formar a sus hijos, no obstante en los últimos tiempos se percibe un alto nivel de confluencia insana, dónde la sobreprotección se ha convertido en un modelo educacional dañino para la salud emocional y social de los niños y niñas.
Si bien es cierto que desde que el niño nace, tan dependiente de sus padres, su vida consiste en «la conquista de la independencia». Cuando se habla de independencia Álava (2014) se refiere a “la responsabilidad, y esto no es algo que se otorga de la noche a la mañana. Desde niños, van los hijos asumiendo pequeñas responsabilidades y al negar la experiencia y adquisición de ésta se generará un sentido de irresponsabilidad y una creencia incorrecta de que no puede resolver los problemas por su propia cuenta”.
Consecuencias de la sobreprotección en el desarrollo socioemocional del infante
Finalmente se llega a la conclusión de que la sobreprotección es un estilo de crianza aplicados por los padres que tienden a confundir la demostración de afecto con facilitar la vida para sus primogénitos, influyendo de esta manera de una manera negativa en su vida, en sus estilos de relacionarse y socializar, denotando así que las consecuencias socioemocionales sobresalientes en los niños sobreprotegidos son:
- Niños y niñas que crecen con miedo a experimentar y descubrir el medio ambiente.
- Inoportuno e insuficiente desarrollo de las habilidades sociales.
- Estilo de apego ansioso
- Inseguridad en sí mismos
- Tiene conflicto para adaptarse a nuevas situaciones
- Su desarrollo psicológico e integral no es acorde a su edad
- Patrón de conducta dependiente y poco autónomo
- Exigen las cosas con mala forma, siempre llorando y gritando, etc.
- No tienen iniciativa
- Son demandantes y exigentes en sus necesidades
- Autoestima baja y traumas de inferioridad
- No sabrán tomar decisiones solas
- Frustrados e intolerantes
- No reconocen los errores y no saben hacerse responsables de sus actos.
- Indiferencia por las necesidades del resto de las personas.
- Insatisfacción por sus propios logros.
Llegando a este punto, podemos finalizar este primer contacto con el tema resaltando los conflictos que pueden ocurrir cuando se traspasan los límites del cuidado y el amor y se convierten en una confluencia llena de sobreprotección y jaulas hacía nuestros niños, que verán las consecuencias de ello en sus emociones, pensamientos, autoestima y capacidad para afrontar el mundo a medida que crezcan.

Mariam Espinoza
Psicólogo y Psicoterapeuta Gestalt
FPV- 15.700
REFERENCIAS
Álava (2014) “¿Cómo evitar la sobreprotección parental y fomentar la autonomía?” http://www.teinteresa.es/educa/padres-evitar-sobreproteger
-fomentar-autonomia_0_1266474031.html
García (2016) “Los problemas de la sobreprotección en la infancia” artículo online extraído de: https://www.psicologiamadrid.es/blog/articulos/psicologia-infantil-y-adolescentes
/los-problemas-de-sobreproteccion-en-la-infancia
López E. (2013). “La sobreprotección de los padres y su relación con las habilidades sociales de los niños y niñas de 5 años del Centro Infantil “Pío Jaramillo Alvarado” de la ciudad de Loja. Periodo lectivo 2012-2013”. Tesis de licenciatura. Universidad Nacional de Loja. Loja Ecuador, 2013.
Mendoza (2010) “Sobreprotección” artículo online extraído de: https://dramendozaburgos.com/blog/sobreproteccion/